La Noche.

poema. Por Ojos de Robot, 2019.

Ella entra suave y sin bulla, nuestra vida, a ratos, es toda suya.

Del monarca amarillo, su saludo y despedida, ella es altanera y sincera.

Hincadas las margaritas al verla, no les cabe dignidad, admiración cuando ella se va. No existe más hermosa melodía que la voz delicada de su blanca Luna.

Ella entra suave y desnuda, el lienzo más bello, su piel oscura.

La Magia junto a ella me susurra, del secreto que a lo lejos las estrellas germinan. Yo te juro amiga mía, haré de tus ojos mis fantasías, y siempre más tarde esperando tu compañía.

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Crónica de un Ataque de Ansiedad.

El último lunes del mes julio sufrí un ataque de ansiedad.

Luego de hacer la rutina de ejercicios me disponía a estirar mis músculo y relajarme, de repente siento mis palpitaciones acelerarse seguido de un jadeo constante, como una especie de agitación, las manos y los pies se tornaron fríos, sentí una sensación de irrealidad (según lo que investigué lo llaman despersonalización, efecto en el cual la persona afectada no percibe la realidad con sus sentidos, una suerte de “piloto automático”), debilidad en mis piernas, y empecé a sentir pánico y me dirigí a las duchas porque ansiaba sentirme mejor. Dentro de mi mente aparecieron voces diciendo que me iba a morir, que iba a desmayarme allí mismo, además dudaba si decirle a las personas alrededor que me ayudaran, esto aumentaba mi nerviosismo y por ende los síntomas descritos. No podía tranquilizarme y me desesperé, no sé cómo pude vestirme y coger el bus para ir a mi trabajo, sin embargo estando cerca decidí que lo mejor sería coger un taxi e ir a emergencias de cualquier centro de salud más cercano. Dentro del vehículo y después de pedirle auxilio al conductor, mi mente no dejaba de pensar que estos síntomas de seguro están ligados a un fallo en mi corazón y que pronto moriría, -cuando era pequeño fui un niño sensible al terror cinematográfico y no soportaba las historias de monstruos ya que me sugestionaba enseguida y en las noches no podía dormir ya que el miedo asechaba en mi cabeza, y de hecho por muchos años incluso hasta la adultez temprana dormía con la luz de mi closet encendida para aplacar el temor, pero esta vez al experimentar un ataque del pánico descubrí realmente lo que es sentir el Miedo y la Desesperanza.- Luego llegué a la clínica más cercana, aparecí en el umbral de la puerta de emergencias frente a las pávidas miradas de los doctores. Me tomaron de la mano y me acostaron en una camilla, me tomaron signos vitales, un electrocardiograma y luego me hicieron una ecografía del corazón. Pude tranquilizarme cuando logré llamar a mi esposa y un primo que es médico. Lo más extraño es que cuando me dieron el resultado de los exámenes me dijeron que mi corazón está sano y que mis signos vitales a pesar del pánico estaban normales, lo cual no me tranquilizó del todo, ya que el hecho de no encontrarle explicación a lo sucedido me tiene inquieto aún.

Pensándolo bien, creo que este ataque de ansiedad se ha venido manifestando desde mucho antes y sin darme cuenta, pero ahora atando cabos puede que mi cuerpo me estuviera advirtiéndolo desde hace algún tiempo.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), a partir del año 1980 se ha categorizado al Ataque de Pánico o Ataque de Ansiedad como una dolencia comprendida dentro de los trastornos físico-psíquicos, y que en la última década se han duplicado los casos registrados de emergencias por ataques de ansiedad en el mundo occidental, teniendo su última estadística realizada en el año 2017 que los afectados, que al menos una vez en su vida hayan experimentado esta crisis, supone el 30% del total de la población occidental (América y Europa), y más 55% de los adultos entre los 25 y 55 años de edad, y aunque no se ha podido establecer generalidades en su causa, OMS dice que en gran mayoría de los casos se debe a la acumulación del estrés, de los cuales en su mayoría son de carácter familiar y económico.

Entonces viéndolo de este punto de vista, no estoy solo.

Ya han pasado casi 15 días del ataque de ansiedad, y aún siento que tengo rezagos de éste, hay veces que siento mi cuerpo flotar y siento un pequeño y constante mareo, sobre todo cuando estoy solo y sin hablar con nadie. La tarde de ayer estuve nervioso 4 horas seguidas y sin razón alguna, me apliqué técnicas de relajación y a pesar de mi situación trataba de hacer las cosas con normalidad.

De hecho, y sacando algo bueno de todo esto por lo que estoy pasando, me descubierto más a mi mismo. He meditado y he confesado a la gente a quien amo mis más profundos miedos, deseos y culpas, y ésto ha sido muy terapéutico.

He cambiado mi foco, y ahora me he puesto otras metas las cuales siempre las tenía en mente pero por alcanzar otras las dejaba atrás. Estoy dando paso a los verdaderos deseos de mi corazón.

Por ahora sólo sé que me forjaré más fuerte.

Payaso.

(cuento corto 2009, reedición) por Ojos de Robot 2019.

“Jajaja… ¡Grande Payaso!”… “Eres un genio” – eran las lisonjas que entre aplausos el público le regalaba a aquel comediante.

Después de la función, Payaso tras bastidores se tomaba unos quince minutos para sacarse la sonrisa de plástico, quitarse el maquillaje, cambiar el disfraz por el mandil y volver detrás de la barra.

Rubén era un Bartender de un poco conocido bar ubicado en la zona rosa de la porteña ciudad de Guayaquil, quien aumentaba su paga haciendo de comediante en aquel establecimiento. Se hacía llamar Payaso, y sus chistes eran de un tinte negro y burlesco hacia la vida y su cotidianidad. Este temario, muy amplio en realidad, era del gusto del público que cada vez más aumentaba su aforo para ver vociferar a éste, el comediante.

El bar tenía un excéntrico decorado, un juego de ambientes muy bien diseñados, elegantes, en donde cada noche se veían llegar a más asistentes a pesar de la negativa del dueño de que el bar tuviera un espacio en redes sociales. Éste pensaba que a la gente que le gustaba pasar unas horas en su bar seguramente no perdían el tiempo en – pendejadas de facebook. – Siempre lo decía.

Un miércoles de junio, una hermosa mujer de tez bronce y cabellos castaños abrió la puerta de aquel bar. Tenía un caminado muy femenino, movía sus caderas cual péndulo de un reloj antiguo, que sin duda robaba las miradas de hombres y astillaba la envidia de las mujeres al desfilar de la puerta hacia la barra. Ciertamente un monumento a la obra maestra de Dios.

“¡Eh cantinero!, tráeme una cerveza bien helada.” – pidió con altivez aquella mujer.

“Aquí tiene señorita. ¿Le ofrezco algún pasaboca?” – preguntó Rubén con amabilidad.

“Por ahora no, gracias.” – replicó con desgano aquella mujer de labios pintados de un intenso rojo.

Minutos después se acercó a la barra un hombre con el cabello planchado, y con semblante de canchero Don Juan le dice a la mujer – Hola guapa, ¿te invito la siguiente? – aquella mujer de rizos puso en blanco sus ojos, y con gesto de fastidio musitó – ustedes creen que porque ven a una mujer sola en un bar, significa que nosotras ¡estamos buscando macho!… ¡Lárgate! – y balbuceando un insulto el derrotado Don Juan se retiró. – ¡Maldito!… ¡Eh cantinero! otra por favor, y más helada que la que me diste.

Mientras las bocinas ambientaba una tonada de piano jazz a manos del coreano Yoham Kim, se podía escuchar las conversaciones de los noctámbulos asistentes del bar, realmente acogedor, que entre risas y el chocar de botellas, se respiraba un encanto poco usual en los alrededores.

“Disculpe el atrevimiento Señorita, puedo preguntarle si ¿usted ha ingerido alimento alguno? – preguntó Rubén con su habitual calidez.

“¡¿Qué?! ¿Saberlo es necesario para que un simple cantinero pueda destapar otra botella y servírmela?” – preguntó la evidente molesta mujer.

“No es eso Señorita, sólo que noté a simple vista que sus labios se encontraban un poco secos y sumado a una alteración en la bilirrubina, tomar con tanta rapidez una bebida como la cerveza, es seguro que el alcohol haga su efecto más pronto de lo que usted espera”.

“Así que no has sido un simple cantinero después de todo” – respondió ahora la desacelerada mujer. – Bueno, y si te digo que no, ¿qué podrías ofrecerme entonces? –

“Puedo ofrecerle un Peach Esquire, que es una bebida con jugo de durazno y base Bourbon, dulzón y refrescante al paladar como la Pilsen que usted ha tomado, pero más sustancioso y delicado con su estómago” – dijo el alto Bartender a su única comensal de la barra esa noche.

Con la aceptación de aquella mujer que vestía apretados vaqueros negros, Rubén con meticuloso esmero preparaba aquel cocktail, y siguiendo el coreográfico gesto de una segura mezcla, la mirada de la mujer se tornaba más apacible, más curiosa, para luego terminar contemplando en frente de ella una copa en el que reposaba el ámbar cocktail, una pintura.

“¡Delicioso!” – dijo la mujer después de probarlo espetando una sonrisa.

¡Rubén, ya es hora! se escuchó detrás de la barra, y pidiendo disculpas a la mujer, el treintón Bartender se quitó el mandil y desapareció de su vista.

Alrededor de 45 minutos de risas, entre burlas y sarcasmos, Payaso se despide de su pequeño pero fiel público. La mujer en ningún momento se apartó de su taburete cerca de la barra, quería esperar aquel personaje ahora convertido en alguien interesante pero que no volvió a estar detrás de la barra el resto de la velada.

“Cantinero, ¿sabe si Rubén volverá?” – la hermosa mujer preguntó a otro dependiente, entendiendo que éste pidió tomarse lo queda de la noche libre.

A la noche siguiente el bar, para fortuna de éste, albergaba más personas que gozaban de buena música y de deliciosos brebajes. Rubén como de costumbre se lo podía ver detrás de la barra, quien de repente se vió sorprendido por la chispeante luz de la calle esbozando una oscura silueta de caderas amplias y caminado sensual al abrirse la rojiza puerta de entrada.

“Anoche me dejaste con la copa vacía.” – dijo la hermosa mujer mientras tomaba asiento en el mismo taburete del día anterior frente a Rubén. – Discúlpeme señorita no fue mi intención hacerle tal desplante, sólo me sentía cansado. – respondió.

“En realidad, la que tiene que disculparse soy yo, sólo que ayer no fue mi día.” – la mujer comentó un poco avergonzada.

Mientras Rubén tomaba unas botellas del aparador que adornaba la barra, al perecer una de tequila y otra de licor de naranja, y gestando el ritual de la mezcla, le hace una pregunta a la mujer de cabellos castaños – ¿ha escuchado alguna vez la palabra Bartender?… De hecho, se desprende del inglés “bar” que quiere decir mesa larga y “tender” que es otorgado por la persona encargada de ofrecer, aunque sea por un momento, la sensación de cuidado y atención al comensal, es aquí donde se representa la gentileza. Bartender. Es por tal razón que le pregunté si usted venía con el estómago vacío el día de ayer, ya que aquí pude haberle dado veneno o cura para su cuerpo y su alma. –

“…Ésta corre por mi cuenta” – posándole el cocktail en frente de la mujer.

“Gracias” – replicó un poco sonrojada. – “Una Margarita, mi favorito.” –

“Oiga, Rubén, por lo de ayer yo…” – No tiene por qué darme explicaciones, no se preocupe señorita. – la interrumpió Rubén. – “Anabel, por favor.” –

Con el ambiente de verano y tonadas de bossa nova de fondo, Anabel le iba contando las páginas de su vida a Rubén, y éste además de escucharla con gentil atención conversaba sin ser tan abierto como lo hizo ella aquella noche. Anabel cada cierto rato se veía sorprendida por los nuevos sabores que Rubén le regalaba. El tiempo pasó volando y marcó la hora de cerrar.

La noche siguiente era viernes y el bar se encontraba repleto, la fabulosa Anabel llegó un poco más tarde esta vez. No encontró libre el taburete preferido, y Rubén ya estaba convertido en Payaso dando su habitual show.

“¡Excelente Payaso. Danos más.!” – el público aplaudiendo le decía a éste sarcástico personaje.

Mientras se apagaban las luces del stand y los asistentes se acomodaban a seguir disfrutando de la velada, Rubén volvía tras bastidores haciendo su rutinario despojo… – Por qué lo sigues haciendo Rubén, ¡ya para con esto! – escuchó viniendo por detrás. – A ella le gustaba. – Rubén le responde con un rostro oscuro, y sus verduzcos ojos perdidos, sumidos en la tristeza.

Anabel encontró una butaca libre al frente de la barra minutos después de haber culminado el show, y preguntando por Rubén, aquella misma voz que lo reprendió hace minutos atrás, lamentó decir que el gentil Bartender se había marchado.

“No te hagas ilusiones chica, él está muy mal.” – con gravedad la voz le dijo a la hermosa Anabel. – Pero ¿qué le pasó, se encuentra bien Rubén? – se apresuró a preguntar.

De repente la bulla y el alboroto de la calle sorprendieron a los asistentes del bar y del mismo modo a la mujer. Mientras la gente se agolpaba en la esquina de las afueras del establecimiento, la mujer se heló al escuchar el grito del mismo dependiente que segundos antes le advertía… – ¡Rubéeeen! -.

Horas más tarde, el periodico digital El Universo publicaba una nota que rezaba: …en la esquina de Pedro Carbo y calle 7 (zona rosa de Guayaquil), un joven de treinta y tres años habría cometió un fallido suicidio, ya que al querer colgarse de unos de los balcones ubicados en el piso superior de un famoso bar, la soga no aguantó su peso y se rompió, cayendo sobre uno de los vehículos estacionados. Fuentes cercanas al joven afirman que se encuentra en una casa de salud local recuperándose del impacto. Una de las cámaras de seguridad perteneciente a un establecimiento vecino filmó lo sucedido…

Al abrir sus ojos, Rubén sentía que su cabeza daba vueltas, además de un entumecimiento en el lado derecho de su torso, marcas y moretones, y una clavícula rota, no podía mover su cabeza gracias a un collarín inmovilizador. De repente un suave y celestial susurro acarició su oído – Rubén –, y por un momento le pareció haber escuchado la voz de su fallecida esposa. Cerró los ojos.

Despertando horas más tarde pudo distinguir la luz que por la ventana saludaba a un amanecer frío de verano. Dos siluetas en frente a él conversaban. Al aclarar su vista, una doctora y su amigo Ricardo. Luego sintió una cálida mano posarse sobre su brazo izquierdo, – Descansa, estamos contigo. – la dulce voz de Anabel volvió a consolar el sueño de Rubén.

Dos meses después una noche de viernes, Payaso reaparecía en el bar, más animoso y genial que nunca. La hermosa Anabel junto a Ricardo aplaudían y reían desde la barra. En el centro del aparador de licores, una fotografía, el recuerdo del abrazo de una bonita mulata a un Rubén disfrazado sobre el escenario.

Al terminar la función, Payaso se quitó la máscara y sonriendo alzó los brazos. Y antes de marcharse regala a Anabel un encantador guiño, dibujando con sus labios – Gracias –.

Matrimonio Homosexual.

Hace dos días, la Corte Constitucional del Ecuador falló a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. A mi parecer, éste es un avance social y cultural hacia un desarrollo moderno donde impera la tolerancia y el respecto (en teoría), que complementa la decisión tomada por la Asamblea Nacional del Ecuador que desde el pasado abril del año 2015 reconoce la Unión de Hecho Homosexual en el país.

No voy a centrarme en los efectos colaterales sociales y psicológicos que puediran crearse en los miembros de una familia homosexual, ya que este tema es un punto y aparte y merece un análisis profesional independiente más profundo. Sólo me centraré en el hecho de que el Ecuador, país donde crecí, haya dado el siguiente paso a puertas de una sociedad igualitaria.

Ecuador supone el sexto país de hablahispana y el onceavo país en toda américa central, caribe y américa del sur que adopta el matrimonio igualitario.

Sin embargo como nos caracteriza a los latinos, ¡¿o sólo los ecuatorianos?! (es una duda), todos quieren dar su opinión, y en casi todas las ocasiones, esta opinión disfraza un regaño acusatorio que arrogantemente pretende ser una verdad. Tanto es el clamor de las voces a ser escuchadas que dichas opiniones en las redes sociales no se han hecho esperar, e incluso hasta miembros del clérigo mayor ecuatoriano han dado su opinión (¡o desaprobación!) a este acontecimiento.

Pero este sentimiento de “amor diferente del convencional” se ha visto desde tiempos antiguos, con Safo de Matilene o también conocida como Safo de Lesbos una poetisa de la antigua Grecia quien mantenía a escondidas amoríos con sus discípulas (de aquí el origen etimológico del significado Lesbiana), otro caso notable es la historia poco conocida de Sócrates, padre de la cultura de occidente, quien mantenía relaciones amorosas con sus discípulos, uno de ellos el famoso Platón, y sin embargo a diferencia de la época que actualmente vivimos a la de la antigua Grecia, la preferencia sexual no se concebía como identificador (y lamentable segregador) social, cosa que sí se hace hoy en día en el occidente.

Me parece tóxico e inflamatorio, cómo la mayoría de las personas emiten sus criterios y juicios, despotricando muchas veces opiniones sin fundamento alguno, empujados por una ideosincracia doméstica, aún cuando ni siquiera hemos (me incluyo en esta línea) comprendido el verdadero significado del Amor hacia un otro ser humano, que en este caso es hacia el mismo sexo.

Creo que deberíamos de estar hablando del hecho que esta aceptación del matrimonio homosexual va más allá de ideologías particulares, y que supone comprender que el individuo está por encima de normas, dogmas y costumbres socialmente aceptadas. Debería suponer el reconocimiento de nuestra diversidad y complejidad, que de hecho es lo único que nos hace humanos, y sobretodo, el enseñar a una sociedad tan distraída, que existió y siempre existirá el Amor sin fronteras.

Para Ojos de Robot, la aceptación del matrimonio homosexual significa, más que todo, zafarse un poco más de las cadenas ideológicas de un mal educado colectivo y aprender a vivir en armonía como un (y con otros) ser humano.

La Gran Limpieza.

ōsōji o la “gran limpieza”, es una costumbre japonesa que a vísperas del nuevo año las familias niponas realizan en sus hogares.

Pero, el ōsōji tiene un significado más espiritual y metafórico que una exhaustiva limpieza física del lugar donde habitan, es además una manera de purificarse, hacer un borrón y cuenta nueva en sus vidas, y en el cual también pagan sus deudas pendientes o realizan actividades que cada persona haya postergado durante el año que está culminando.

Me he visto interesado por la cultura japonesa desde que meses atrás disfruté de una conferencia dada por Yokoi Kenji Diaz, un famoso conferencista, couch personal y youtuber Colombo-Japonés cuyo objetivo es transformar las costumbres y hábitos de las personas contando sus experiencias por haberse criado en un ambiente latino -que es muy desordenado e irreverente en muchos sentidos- y en otro asiático, que por obvias razones es muy diferente al nuestro en todos los sentidos.

Así fue como descubrí esta tradición, pequeña en forma aunque grande en su fondo, que cobró sentido en el modo en el que pude comprobarla.

Cuando era niño, recuerdo a mis padres guardar cosas, dígase frascos vacíos, cajas, herramientas y artículos de todo tipo con la esperanza de ser usados en el futuro y la verdad es que en su mayoría, por no querer decir “en su totalidad”, jamás se les dio utilidad y que hasta la fecha éstos ocupan sagrados espacios dentro de la casa de mis padres, y además puedo dar fe que este mal hábito no es exclusivo de mi familia ya que me he percatado que en otros hogares también sucede lo mismo.

Y de hecho no estoy siendo pretencioso al decir que he visto a esta “acumulación” trascender en: tareas a medio terminar, en conversaciones inconclusas, en deudas y hasta en sentimientos reprimidos, que nosotros los latinos, o al menos mi familia y algunos conocidos, tendemos a dejar para después y así seguir llenando nuestros hogares y nuestras almas de cosas que pudieran resolverse con un simple acto de limpieza.

Por mi experiencia puedo expresar al Lector que hace unos días hice el intento de recrear el ōsōji en mi casa, y aunque al principio tuve la burla de mi Esposa ya que mis jornadas de limpieza se limitaban a utilizar una aspiradora eléctrica y un trapo, al final gozamos de una mística sensación de bienestar al concluir dicho acometido.

Liberación y desahogo tanto anímico como espiritual, nos vimos sorprendimos al contemplar tres bolsas repletas de cosas innecesarias, y al echar un vistazo a las áreas purificadas vimos que hasta el color blanco de las paredes nos felicitaban con un brillo poco usual.

Me siento tan bien por esta experiencia que también voy a poner practicar el ōsōji en mi vida.

¡mata ne!

Personas alrededor, y nos sentimos solos.

Escribo estas palabras un poco apesadumbrado, desconcertado. Hace unos días una vieja amiga de la escuela y ahora colega profesional abrió su firma independiente como corredora de bienes raíces, hasta aquí todo excelente, sin embargo cuando le escribí por el whatsapp y después de dedicarle mis buenos deseos, ella me confiesa que yo soy, hasta la fecha de esta publicación, la única persona a parte de su familia que la ha apoyado y felicitado por tan valiente decisión.

En un primer instante me sentí contento de haber sido el primer individuo no familiar que le anime a seguir adelante, pero enseguida noté que eso no está bien, y es desmotivante al menos para mí haberme percatado.

Es decir, estoy seguro que habrán muchas personas mucho más cercana a ella que tuvieron la primicia o mejor dicho quienes fueron confidentes de su idea incluso mucho antes de que mi amiga haya llegado a este punto, y sin embargo ella me supo decir que nadie más la ha apoyado.

Considerando mi ínfima sapiencia puedo llegar a la conclusión que nosotros, los seres humanos, jamás hemos tenido logros por sí solos, ya que cada persona tuvo o tiene a alguien que le ha servido como guía, mentor o simplemente nos animó hacer lo que queremos hacer en un momento dado, y esto último creo que es aún más importante que cualquier apoyo monetario o intelectual, el Apoyo Moral.

Una sonrisa, una escucha atenta, unas palabras de aliento son a veces más que suficiente para que una vida cambie su rumbo.

Y algo aún más desconcertante fue que mi amiga y yo llegamos a la conclusión de que es mejor hacer una vida en total silencio, aunque por defecto seamos seres sociales y queremos compartir nuestros deseos y sueños, muchos de nuestros “allegados” o inclusive gente que consideramos “amigos” son corriente incesante de envidia, crítica no constructiva y menosprecio que apaga la llama de nuestra vida. Qué irónico saber que éstos mismos son los que buscan, o necesitan, de la aprobación, agrado y admiración de otros.

¿Dónde está la amistad sincera y confidente que todo el mundo habla, o al menos pretende? ¿Acaso nuestras amistades se han convertido en nuestra competencia? ¿Nos hemos convertido en animales que luchan por una burda supremacía?… Aunque de hecho hay contadas excepciones…

Lamentablemente querido Lector, en esta lucha jamás habrá ganadores, ya que si los dos tenemos razón esta vez, y ojalá no sea así, todos aquellos competidores caerán en una espiral infinita y miserable manejada por un insaciable ego.

“Mucha gente dice querer verte bien, pero nunca mejor que ellos”… Espero no tener la razón.

Buenas Tardes, Buenas Vibras.

Hace pocos días, una tarde como cualquier otra, estaba con mi hermano y mi padre esperando el autobus que nos llevaría a nuestro destino, aunque para cada uno fue diferente, mi destino se convirtió en una revelación universal.

En mi país Ecuador, en espacial la región costa, es conocida entre muchas cosas por su transporte público, decadente y poco fiable, y muchas de las personas que los conducen se caracterizan por ser groseros, pretenciosos y un poco misántropos.

A pesar de la resignación de los ciudadanos, esa tarde me vi sorprendido por un gesto poco usual, anormal diría yo, y además revelador, el Chofer del autobus nos recibió a mi y mi familia con un saludo: “Buenas Tardes, pasen adelante”.

Y es aquí cuando se desprendió de mi una sonrisa y de lo más profundo mi respuesta a esta sencillo acto. De la misma manera mi hermano y mi papá hicieron lo suyo. Al tomar mi asiento, empecé a notar que la actitud de la gente que se encontraba en el autobus era amena y los pasajeros que se subían a éste se llenaban de una sonrisa, y de hecho aunque no había música ambiental, se respiraba un ambiente agradablemente bulloso.

Como dato interesando, el saludo de los buenos días, buenas tardes, buenas noches se remonta al castellano antiguo (época de la conquista), cuando dentro de las liturgias católicas se saludaba con un buenos días nos de Dios, lo cual a medida que fue pasando el tiempo en España y los países de hablahispana fueron omitiendo alusiones dogmáticas reduciéndolo a lo que se conoce hoy como un augurio de prosperidad.

Pero este simple acto de aquel chofer, que ya no recuerdo su rostro y jamás supe su nombre, quedó impregnado en mi reafirmando la teoría que todos nosotros somos más que carne y hueso, y de hecho, aunque no lo percibimos, somos energía que se traspasa de ser a ser.

Ahora creo que firmemente que un saludo de buenos días, buenas tardes o buenas noches jamás volverá a ser una simple diplomacia, porque ahora se han calado en mi como un mantra que tiene un significado sublime y energético.

Buenos días querido Lector.